El cholo burgués

Diez de la mañana de un domingo sin fútbol

de Oscar Martínez

 

De todo el circo mediático que se ha armado alrededor de mi arresto, y de la cantidad de sonseras extrañas que sobre mi humilde persona y mi caso se andan diciendo por la prensa, la que me parece más chistosa es esa que se han inventado algunos intelectuales de lentes gruesos y melenas bien rimbombantes. Estos caballeritos, estudiosos del alma y la sociedad, afirman que según la reciente taxonomía sociológica soy un «cholo burgués» o, mejor dicho, un «neocholo burgués».

……….Hubiese querido que la abuela esté viva para decirle que era una chola burguesa y ver qué cara me ponía. Claro que ya tenía yo mis sospechas de que la Avelina era burguesa o de la realeza o algo así, y que estas sospechas no eran para nada infundadas, por ejemplo, ahí está pues ese enjambre de sirvientas que recibían la mercadería desde las cuatro de la mañana, abrían la tienda a las seis en punto, le preparaban el desayuno a las siete, el almuerzo a las doce, y la cena a las siete, y supongo que por eso o por no sé qué cosa afirmaban el hecho de que la abuela era nomás una chola burguesa. A mí ya me parecía raro que la sigan hasta el baño en procesión o que, por lo menos, una vez al mes se vaya con su taucado de criadas a las aguas termales de Viscachani, donde cuatro cholitas fortachonas le lavaban la espalda y le hacían masajes en su espalda y sus brazos.

……….La cara que hubiese puesto la Avelina porque, después de todo, ella no era ninguna chola burguesa, era la chola monarca, la chola reina, la chola master como dirían los jóvenes. La Avelina y el Gabriel lo que me han enseñado es pues que burgueses son esos que se rompen la espalda todos los días para mantener sus viditas pendientes de un hilo, con un pie al borde del abismo y el otro en una cáscara de plátano y que cuando escuchan la palabra «inflación» tiemblan al mismo tiempo que aflojan ese su agujerito. Bueno, yo no sé mucho de estas exquisiteces sociales, pero la Avelina abría la boca solo para dar órdenes y nada más. Las sirvientas le daban sopa por cucharadas y ella usaba babero y pañal, es decir que, cada cierto tiempo, alguien le tenía que limpiar el culo y otras cosas más. La Avelina era mi abuela y, a pesar de que el único gesto cariñoso que tuvo conmigo en toda su vida fue regalarme 100 pesos el día de mi primera comunión, he aprendido a quererla igual o más que los otros 34 nietos con los cuales me disputaba su cariño, es decir, yo también me la quiero, con silenciosa veneración e idolatría.

……….Ella siempre estaba ahí, en el medio del comedor, como un repollo gigante que de rato en rato emitía algún sonido para que alguna de sus vasallas le cumpla una orden. Cuando he visto Star Wars, a los once años, tenía la seguridad de que se habían inspirado en ella para crear al Jabba the Hutt, pero no, después me di cuenta: la abuela tenía su poder de carne y hueso, lo cual nos hacía tenerle harto miedo.

……….Una de las cosas más locas y disparatadas que se ha dicho, sobre el origen de esta nuestra mentada prosperidad, es que la hemos heredado de la Avelina y hasta que hemos hecho un pacto con el Diablo. Cuando era chico, estos inventos y chismes de la gente habladora me hacían llorar, porque me decían tara, negro, adobe, indio con plata, y otras cosas más. Por eso no hablaba con nadie y me iba del colegio a mi casa y al revés. No tenía ni un amigo. Gracias a Dios, mis papás han comprendido que los q’aras pálidas, así les digo de cariño a los culiblancos, jamás me iban a aceptar en un colegio como el Saint Patrick.

……….Cuando me han cambiado a un colegio más cerca de mi casa, recién he podido cultivar y explotar mi talento con la plata; debo nomás aclarar que, hasta la muerte de la Avelina, no habíamos heredado ni un peso y aún después hemos tenido que pelear cada centavo como hienas, pero así y todo ya teníamos una buena plata con mis papás, la plata con la que hemos comprado unos camiones llenos de harina y azúcar de Argentina que hemos vendido literalmente como oro en los tiempos de la UDP.

……….La devoción es un capítulo aparte. Tengo pues la impresión de que más que amor por el Señor del Gran Poder, mi papá y toda mi familia, le tenían miedo, harto miedo. Si mi papá no iba a la Diana en la fiesta de mayo: castigo, ya no había venta. Si no peleaba por la fraternidad para entrar al rote del preste del Señor: castigo, la policía y la aduana subía la coima, se arruinaban los camiones, se perdía la carga. Si no donaba algo a la iglesia: los Quispes, los Patzis, los Irustas conseguían mejores lugares en las ferias. Y así. Grave.

……….Con un miedo, que a mi papá le gustaba llamarle fe, él ha empezado a bailar llamerada desde muy joven, hasta casi fines de los años ochenta, cuando ya estaba cansadito el viejo. De todos modos, mi papá era el hijo menor de la Avelina Zabaleta, y yo su penúltimo nieto, entonces, nada carajo, teníamos que bailar como ya era tradición en la familia, es decir, aquí todos bailan desde que aprenden a caminar.

……….El abuelo no daba la talla de bailarín pero sí de comerciante. Él ha sido el primero en sugerir la idea de bailar morenada con los Señores Maquineros. Por nada más la Avelina casi nos lo excomulga y lo vota de la casa. Pobre abuelo Gabriel. Pero al final él tenía razón. Un día los había reunido a mis tíos y los había convencido de su teoría diciendo Si no bailamos con los contrabandistas, mañana o pasado, a ver, ¿cómo vamos a querer vender otras cosas que no sean abarrotes, quinua, azúcar y arroz?

……….El abuelo Gabriel tenía claro que con el fin de la UDP había llegado el fin de la especulación, lo que significaba el ocaso del negocio familiar. La familia tenía cinco panaderías y ahora había pan en cualquier esquina. La familia tenía toneladas de azúcar y harina que atestaban los galpones de la Gallardo y la Max Paredes, pero ahora el quintal valía la mitad de lo que valía hace un par de meses. ¿Qué hacer entonces? Tener fe en el Señor pues. Nada más.

……….La fe existe, la fe es vida. Se baila por fe. No por tener plata, sino por fe en estar bien. Se baila con fe para que no falte nada, para que tengamos protección. Así más o menos era lo que me ha explicado mi papá.

……….Lo de la fe siempre también lo he escuchado de mis tíos, los hermanos de mi papá. Tengo nueve tíos, me los conozco y sé pues que seis son varones y tres son mujeres. Algunos de mis tíos y tías, en su mayoría, se han casado con gente de la familia de joyeros de la Buenos Aires, otros con algunos de los que hacen muebles en la León de la Barra. Ellos tenían sus propias fraternidades, pero, por amor a sus parejas o por miedo de las influencias de la Avelina, yo no sé, pero igual se venían a la llamerada de los Señores de Pucarani.

……….En el barrio todo ha cambiado de un momento a otro, pero más cuando se ha empezado a notar que los Señores Maquineros estaban acumulando mucho poder. De traer maquinitas de coser, Singer, y una que otra bicicleta, de la noche a la mañana nomás se han aparecido con radios, televisores, refrigeradores, así como que ya cansados de estarse con pequeñeces. De una se han comprado la mitad de la producción japonesa y han empezado a vender artículos electrónicos y línea blanca como pan caliente. De la misma manera, al tiempo que aumentaban y surtían su mercadería, construían las galerías y salones de fiestas por la zona Gran Poder. Hoy por hoy se mandan unas fiestas jodidas, de tres días como mínimo, y traen a los grupos de cumbia del momento o, si prefieren, pasaditos calientes desde México o Argentina. Mis tíos estaban bien convencidos de que a los ojos del SGP, del Señor del Gran Poder, las fiestas y el derroche que hacían los Señores Maquineros eran más devotas y agradables o sacrificadas a los ojos de Dios y, de ahí, que su sacrificio devenía en prosperidad porque ya lo dice pues la Biblia: se cosecha lo que se siembra.

……….Mi tío Hugo también ha dicho que el rato que estos maquineros se metan a transportar o vender abarrotes, ya fuimos, chau negocio y la familia se va a la mierda. La Avelina escuchaba nomás mientras acullicaba coca y, como de costumbre, no decía nada. Parecía que no le importaba que estuviéramos en peligro de extinción. Pero parecía nomás. Como si fuese cosa del Diablo, o brujería, yo qué sé, de un día para el otro la Chichis Zabaleta, una de mis primas mayores, ha aparecido de enamorada del Franz Poma, el dueño de la galería más grande de electrodomésticos del Gran Poder.

……….A dos años del matrimonio de la Chichis, se ha fundado el bloque Pucarani en la fraternidad Auténtica Morenada Genuina de los Por Siempre Rebeldes Señores Maquineros Devotos Novenantes del Señor Jesús del Gran Poder. Hasta ahora no me explico cómo ha entrado todo el nombre de la fraternidad en el estandarte que ha donado mi papá que, crean o no crean, tiene pues hilos de oro. A mí se me hace que le han alargado el nombre para que entre más hilo en las letras, pero, bueno, la gente los conoce como Los Maquineros y punto.

……….Capellón bordado con dragones y flores azules y doradas, chaleco amarillo con tonos verdes azulados, pechera negra, buzo de tela piel de lobo amarillo con bordados negros y rojos, botas blancas con detalles de lentejuelas brillosas, la máscara con la descomunal lengua colorada de negro sediento y la matraca de pila Rayovac. Los Colq´e Tikas, que son los mejores bordadores de la Los Andes, según muchos, se esmeran con los trajes de los Señores Maquineros, y solo para ellos hacen diseños exclusivos que, dice que, piden hasta en Perú. Así, tal cual lo he descrito, era mi traje de moreno la primera vez que he bailado. Yo he debutado de achachi galán. Nada de ser barrilito de la última tropa.

……….Yo había bailado llamerada desde que tenía seis años, pero la primera vez que he bailado morenada ha sido a los dieciocho, como premio por salir bachiller. Sin ayuda de nadie, ese año mismo, yo he conseguido mis primeros tres mil dólares vendiendo papel de reciclaje. Cómo más va a ser. Recolectaba pues las carpetas y cuadernos pasados de todo mi colegio y de otras escuelas, además, con la carretilla de un amigo, iba de casa en casa, recaudaba el papel que le vendía a un dizque judío que vivía por la plaza Israel, en San Pedro. De esa forma yo he podido pagar mi traje, las cuotas de la banda y todo lo demás. Mi éxito en los negocios había causado harta resonancia. Hasta la Avelina estaba feliz porque yo había sido el nieto que estaba innovando en la familia.

……….Después de años, recién mis papás se han enojado con los Señores Maquineros por el divorcio de una de mis primas con su esposo que también era de la fraternidad. Yo he dejado de bailar también porque me he dado cuenta de que así como bailar morenada te ofrece las mejores oportunidades de negocios, pelearse con la fraternidad te traía nefastas consecuencias. Tal cual nomás es mi caso.

……….Nunca me ha interesado mucho la universidad, sobre todo porque no me dejaba tiempo para mis negocios. Después de lo del papel, me he metido a reciclar plástico y, luego, con un socio hemos abierto una fábrica de mangueras industriales y de revestimiento de cables eléctricos de cobre. Era fábrica chiquita, pero daba buena plata. Unos años después, cuando estaba queriendo llevar mis productos al Perú, aprovechando que teníamos que bailar con los Maquineros en la fiesta de Desaguadero, he visto que negocio era llevar garrafas de gas y diesel. Lo malo es que era “ilegal”, aunque, en Bolivia, lo ilegal es nomás bien subjetivo, ¿no?

……….La cosa es que, gracias a ese negocio, me he asociado con el Chino Mojica, un peruano que tenía su gasolinera en Puno. A él le llevaba los camiones cisternas de diesel y las garrafas de gas. La verdad es que hacíamos negocio redondo. Tan amigos éramos que me lo he invitado a bailar con los Señores Maquineros y, ni qué decir pues, ha sufrido lo indecible en la entrada del Gran Poder por sonso, por no ponerse sus hombreras. Al final, no sé cómo, pero ha resultado siendo más amigo de los de la fraternidad que yo, que, dicho sea de paso, por la cantidad de plata que tenía, ya podía ser el preste mayor, pero la macana es que en ese entonces, igualito que ahora, no tenía señora y era demasiado joven.

……….De un rato a otro se ha venido la hecatombe: primero se ha muerto la Avelina, después la familia se ha peleado por la herencia y, a todo esto, tenemos que sumar los divorcios de primos y primas que han hecho que el bloque Pucarani desaparezca y ni su nombre figure en el salón de honor de la sede social de los Señores Maquineros.

……….Yo miraba, callado nomás porque no quería meterme en líos. Pensé que los negocios iban a seguir igual, pero el Chino Mojica, que ya era Señor Maquinero, y bien reconocido, me ha cerrado todas las puertas en Puno. Ya nadie me quería recibir diesel ni gas, ni siquiera el azúcar de mi hermano que siempre se vendía bien.

……….Pero eso no es lo peor. Qué va a ser.

……….Un día que estaba en Puno, buscando nuevo socio en la fiesta de la Candelaria, he visto cómo lo han dilapidado a un boliviano borracho por mear y decirle insultos a la estatua de un Ekeko bien grandote que habían tenido en una plaza de allá. Ahí yo he decidido irme corriendo para no correr la misma suerte. En esa misma fiesta, de paso, he visto que en una fraternidad de morenada estaban usando unos trajes igualitos a los que usaban los Señores Maquineros, bien igualitos, pero más lindos. Entonces he sacado fotos para mostrarles a los Colq’e Tikas y, para qué habré hecho eso, vieran cómo han palidecido y me han empezado a insultar a mi vuelta. Casi me pegan. No han querido entender que yo nada tenía que ver con los trajes peruanos que, se supone, eran el diseño que los Colq’e Tikas tenían para el próximo año.

……….Después del escándalo de los Colq’e Tikas y de los Señores Maquineros, que me acusaban de traidor y maleante, los de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder me han acusado formalmente, con citación judicial y todo, por ladrón, acusado de dizque robar los diseños de los trajes, traficar máscaras, partituras y letras de canciones no estrenadas aún. Bueno, pero yo nada sabía, en serio, de haber sabido que eso era negocio, le metía, pero cómo pues, soy completamente inocente.

……….Luego, con amenazas de por medio, me han citado a la policía y, al llegar, ya me estaba esperando gente del gobierno. Ahora, gracias a la nueva Constitución, el abogado defensor me ha dicho que pesaba sobre mi persona una acusación de traición a la patria. El presidente en persona ha dicho, a su estilo, que si no prosperaba lo de la pena de muerte, mínimo me iban a desterrar por atentar contra la revolución cultural y cometer el delito de brindar información ancestral clave al enemigo neoliberal que pretende adueñarse de nuestro patrimonio cultural, oral e intangible, orgullo del país y la humanidad. Eso. Pero lo más grave y lo más chistoso es que no tengo ni un cargo por contrabando de gas o diesel. Por suerte, digo yo.

……….Desde mi celda, donde no sé de cómo tengo tele, veo cómo los de la Asociación de Conjuntos Folkóricos del Gran Poder, las asociaciones de Oruro, de Chutillos, de la Virgen de Guadalupe y otros cientos de querellantes culturales, entre los que se han puesto a figurar estudiantes de secundaria y universitarios, habían estado haciendo una vigilia en la plaza de afuera de la cárcel para que me den la pena mayor y me pudra nomás tras las rejas.

……….Eso más. Al que cuida mi celda lo conozco. Es un Señor Maquinero. Grave. El juez, el fiscal y hasta los policías que me han arrestado son Señores Maquineros. El que presenta las noticias en la televisión y ahorita pide Severidad y castigo ejemplar para este boliviano traidor, igual. El ministro de cultura y la mitad del gabinete son igual Señores Maquineros. El mismísimo presidente ha sido trompetista en la banda de los Señores Maquineros.

……….El único que no es Señor Maquinero es el inútil del abogado defensor, ah, y mi compañero de celda que es Negrito del Ayacucho. Está abandonado de la mano del señor, igualito que yo.

……….Como decía mi papá Solo queda tener fe. ¿Fe en qué? No sé. Tener fe no más. Total. Eso es la fe. ¿No?

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Oscar Martínez (Potosí, Bolivia, 1977), además de vecino de la Villa Fátima, es arquero, psicólogo social, perro rabioso, cuentista, pajpaku y profesor universitario de pregrado y posgrado. Actualmente cursa el Máster en Literatura y Psicología Infantil de la Universidad de Santiago de Compostela (España). Este cuento, El cholo burgués, que publicamos en esta oportunidad forma parte de su primer libro Diez de la mañana de un domingo sin fútbol, que será presentado en la FIL Santa Cruz 2017.

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