Tres poemas de Melissa Sauma

La niña y las fresas 1980 - Pedro Meyer

de Melissa Sauma Vaca

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Definitiva

Entre mi amor y yo han de levantarse

trescientas noches como trescientas paredes

y el mar será una magia entre nosotros.

Jorge Luis Borges

Crecerán entre tú y yo las montañas

ancho y extenso el río de piedra

nos arrastrará en su cauce a orillas opuestas

naufragarán los barcos y los puentes.

Se elevará sobre nosotros y sobre esta ciudad

la selva

y sólo quedará en sus senderos

el eco entristecido del murmullo del viento.

Serás para mí la larga ausencia de una ausencia

seré para ti la espuma de un mar que se disuelve.

Cuánta ansia disfraza mi semblante

mi pálido mirarte indiferente

mi súplica de azar hecha silencio

la noche aprisionada entre mis vértebras.

Inmune como la niebla

será tu voz el canto de otros viajeros.

*****

Reminiscencia

Exploro antiguas aguas

busco el primer fuego.

La infancia,

esa casa poblada de fantasmas;

el patio de mi abuela,

la tierra, los árboles de los que estoy hecha.

La guayaba que se estrella contra un mosaico rojo a media tarde,

las tardes en que observé pasar la vida desde una vereda.

Y me engaño creyendo que mis manos se hicieron para narrar el mundo.

Escribo, es cierto,

hay tanto que quiero nombrar y que no puedo;

tanta vida escurriéndose en mis manos,

tanta sombra ondeando mis cabellos,

tantas palabras suspendidas en el aire

– minúsculas partículas de polvo

iluminadas por la luz de una ventana –

que debo sacudirme de ellas

como quien se sacude de la piel la última capa.

Y miento

si digo que es la piedra, la montaña, el mar, el río,

los pájaros alzando vuelo, las esquinas de una casa,

el rostro de mi abuela, sus múltiples fantasmas

los que hoy

me piden ser contados.

Hay tanto que quiero nombrar y que no puedo.

Escribo, es cierto.

Del otro lado está la muerte

levitando.

*****

Animal nocturno

No temo a las ausencias

al silencio

ni a la noche.

Temo a la luz perpendicular

que disimula mi sombra,

al golpe de luz en el espejo

que oculta mis cicatrices,

al farol amarillento

que parpadea y encandila.

Puede la oscuridad repentina

arrebatarnos un momento

el contorno de las cosas.

La exposición prolongada a la luz

nos quema

para siempre

las pupilas.

*****

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Melissa Sauma Vaca (Santa Cruz, 1987) es economista de profesión y MBA en Dirección y Gestión Empresarial. Explora distintas artes, entre ellas, la literatura, la danza y la fotografía. Ha realizado el Diplomado en Escritura Creativa de la UPSA, el Taller de crónica periodística de la UEB y los talleres online “Narrativa I y II” con Casa de Letras, Argentina. Participa en el taller permanente de narrativa a cargo de Maximiliano Barrientos y, desde el año 2015, en el taller “Llamarada Verde”, a cargo del poeta Gabriel Chávez Casazola. En el 2016 su cuento “Oniria” obtuvo una mención en el XLIII Concurso Municipal de Literatura Franz Tamayo y en el 2017 su libro Luminiscencia ganó el 8vo. Premio Nacional Noveles Escritores, convocado por la Cámara del Libro de Santa Cruz. Los tres poemas publicados en esta oportunidad forman parte del libro Luminiscencia. 

*Fotografía: La niña y las Fresas. 1980. Pedro Meyer. 

 

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