No fun / Apuntes sobre [mi] escritura/

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Por Saúl Montaño

 

1.- Me sueño acostado con una mujer en el último asiento de un micro. Acaricio y rasco sus muslos cubiertos de medias de red negras ásperas al tacto. Es de día. El vehículo circula. La mina es elegante, destila inteligencia y sensibilidad. Dice: “Uf, no he podido leer tu libro”. Habla de Desvelo. “No pasa nada”, respondo. Continúo acariciando y hablando: “¿Ubicas la canción de The stooges, No fun?”. Entono el coro.

……….En mi sueño parezco borracho, desinhibido. Le explico que soy capaz de tomar imágenes de mis cuentos para crear en mi cabeza un tráiler perfecto con esta canción, perseguidas las escenas por la voz de Iggy Pop, por la guitarra, y la batería, la letra resuena: No fun my babe no fun / No fun to hang around / Feeling that same old way / No fun to hang around / Freaked out for another day / No fun my babe no fun / No fun to be around / Walking by myself / No fun to be alone / In love with nobody else / Well maybe go out maybe stay home / maybe call Mom on the telephone / Well come on, well come on, / well come on.

……….En mi sueño no canto la canción completa, pero en mi breve interpretación está la presencia del espíritu de toda la letra. Mi mano busca una zona más cálida, me detienen, despierto. Ahora en mi cama mi cabeza es una sala vacía de teatro en donde desde una butaca un tipo aplaude lentamente sonriendo orgulloso.

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2.- Bernhard señaló que no leía durante largos periodos de tiempo mientras escribía, y viceversa. Piglia anotó que mientras escribe lee los diarios de Kafka. Al personaje escritor Matías Pascal de la novela El difunto Matías Pascal, de Luigi Pirandello, un viejo bibliotecario, le recomienda leer a Bocaccio para conseguir el tono en la escritura: “¡Puaj!”, responde Matías, el difunto.

……….Dos de estos tres ejemplos apliqué. Leí el Decamerón, pero jamás lo releería para contagiar mi escritura. Pienso en otra idea de Bernhard comparando el oficio de escribir con el hombre encargado de cambiar llantas, o con el obrero que en la calle, armado de una máquina, golpea rítmicamente el suelo. Habrán escritores que no tienen problemas de leer y escribir al mismo tiempo: esto puede deberse al grado de intensidad y de entrega con la que se acomete la lectura y/o a la fragilidad del autor en lo que se refiere a su estilo, imaginario, etc.

……….En mi caso, evito leer mientras escribo ya que por contaminación he emulado con resultados mediocres a Kawabata, a Coetzee, a Pitol, a Cheever. Estos resultados fallidos imitando potentes voces narrativas se debieron a que carezco de la sensibilidad de Kawabata, de la inteligencia de Coetzee, de la mirada al mundo a través de la cultura de Pitol (principalmente en su Trilogía de la memoria), de Cheever, y su pátina melancólica vertida sobre sus historias.

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3.- La identificación con No fun es el reconocimiento ideal e ilustrativo de un estilo, es también mi fantasía como autor de provocar lo que a mí me produce esta canción. Entonces, ¿en la narración a qué se equipara un solo de guitarra, vibrante y rasgado como si rasgara una pantimedia con la uña o con un plectro? ¿Cómo se consigue esto en el lenguaje? ¿La idea del tráiler de mi libro con el soundtrack de The Stooges fue tomada del tráiler de la película Trainspotting, de Danny Boyle, al son de Lust for life? Existen puntos de encuentro entre esta película (basada en la novela de Irvine Welsh) y Desvelo: juventud, alteraciones inducidas de conciencia, amistad, hueveo de los personajes.

……….Me gustaría tentar un proyecto como se oye y se ve el videoclip Around The World, de Daft Punk.

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4.- Máxima para un narrador: encontrar una forma de contar acorde con su temperamento o con el temperamento que se está empleando para contar la historia que se ha decidido contar.

……….¿Cuál es el temperamento que traté de imprimir a mi estilo? Procuré: aspereza, distención, sordidez, socarronería, acidez.

……….A manera de ilustración comparo oficios: sicariato vs narración. Un sicario ‘a’ estudia silenciosamente a su víctima, avanza sigiloso, estira la mano, clava el cuchillo en una zona letal; cumple su cometido, mete las manos en los bolsillos de su gabán, se larga con su sombrero de ala ancha de medio lao, cruza raudamente la avenida sobre sus zapatillas.

……….El asesino ‘b’ se acerca a su víctima haciendo evidente su intención, entre gambetas le hace un corte en la mano, luego lo patea en las bolas, le rasga con la hoja de metal a la altura de las costillas, la víctima sangra, está asustada; ‘b’ continúa cortando de manera desprolija hasta que consigue derribar a su oponente. En el suelo si puede lo remata clavándole el puñal en los ojos o le corta las mejillas solo por diversión, o si acaso perdió el interés, se pone de pie y se larga dejándolo vivo.

……….Yo soy el sicario ‘b’. El narrador ‘b’.

……….Este camino exclusivo para Desvelo lo encontré en relatos de escritores a los que leí con la intención no de copiar sus mecanismos, sino de reproducir una esencia destilada, procurando ‘aquello’ de sus cuentos con mis propios medios sin desarmar su entramado; actitud ingenua, tozuda, orgullosa, y perezosa, además.

……….De los siguientes autores ninguno fue material de consulta pero abrieron la posibilidad de una poética:

……….Leonard Michaels: me impresionaron sus relatos protagonizados por jóvenes infieles, deprimidos, suicidas.

……….Gonçalo Tavares: descubrí el tratamiento de un estado de conciencia al borde de la demencia. La violencia, la muerte, los puteros, las situaciones en pérdida de un familiar, el dolor; dichos puntos tocados en una prosa eléctrica, filosa, lírica como el parpadeo incesante de un loco que desde su ventana observa un árbol en llamas.

……….Rubem Fonseca: de él perseguí un puñado de imágenes tomadas de su cuentos: un hombre negro con la ropa zaparrastrosa bailando entre una multitud, el cuerpo de músculos torneados; otra imagen: un fisicoculturista abrazado a una mujer en una habitación, el mundo concentrado en un abrazo. ¿Desnudos? Tal vez. Otro cuento de Rubem, un tipo sale de casa en su auto a atropellar mujeres. Otro, el asalto a una casa, la ejecución inclemente a todos, los disparos. Otro, un peleador de lucha libre arriba del cuadrilátero sacándose la mierda, entregando todo.

……….Donald Ray Pollock: este narrador norteamericano escribió la magnífica colección de relatos: Knockemstiff; en él se recorre fragmentos de las vidas de los habitantes de un pueblo en el que sus personajes están atrapados en sus propias rutinas y soledades, muchos de sus ellos son toscos, algunos buscan los medios para largarse de ese lugar dejado a la mano de dios, otros tratan de sobrevivir robando, enfrentando los problemas en la familia, en el trabajo, no son pocos los que beben, se drogan, viven.

……….Sergio Pitol: de su novela Domar a la divina garza tomé el desparpajo de su protagonista sofisticada solo hasta que la conversación discurría por temas escatológicos, provocándole un desmoronamiento a su aire de distinción y refinamiento.

……….John Cheever: en su cuento Una visión del mundo se narra situaciones en las que se ve involucrado el protagonista, que si bien no son concluyentes pero que sumadas producen una visión de ese mundo. El todo se tiñe bajo una atmósfera melancólica insuflada desde la idea del paso tiempo y de la muerte. Creo que este recurso de sumar acciones de aparente inconexión procurando un todo más real, flexible, caprichoso, está de acorde al carácter aleatorio y digresivo de la memoria.

……….Denis Johnson. Su Hijo de Jesús estuvo inamovible sobre mi escritorio. Fue material de consulta. El protagonista del libro es un veinteañero drogadicto. Su adicción condiciona su manera de percibir –con alucinaciones- y de enfrentar el mundo con arrojo e irresponsabilidad e incluso temeridad. Las drogas contagian la prosa del libro, consiguiendo así formas digresivas en la narración, incluso contradictorias. La prosa es despojada, intensa, lírica.

……….Para desentrañar Hijo de Jesús lo transcribí, incluido el prólogo de Rodrigo Fresán. Así caí en cuenta que a Desvelo debía condicionarlo de manera química, en mi caso, no por las drogas, sino por el alcohol, que es el que condiciona al personaje, a las historias y a la prosa.

……….El estado que me interesaba para iluminar el libro no era el de la borrachera, sino lo posterior, es decir: luego de que uno se emborracha, si solo duerme un par de horas, despierta y se está en un estado de euforia, acelerado, se hace cosas en una especie de limbo que no es resaca, se actúa medio alienado, en este estado se tiene ganas de tirar, de seguir bebiendo, de pelear, pero en el fondo se está cansado, se sabe que lo conveniente es dormir, es decir, la sensatez reposa, existe una lucidez empañada: es este halo el quise imprimir a los relatos.

5.- El escritor italiano Leonardo Sciascia en su novela Todo Modo refiere una teoría sobre el origen del donjuanismo; esta sostiene que dicho mal, bastante corriente y trivial es una prolongación de la infancia a través de una denominada ley de la repetición de lo semejante: “un niño quiere que se le cuente la misma fábula, prefiere el mismo juguete, repite el mismo juego, hasta que deja de ser niño. El donjuanismo no es más que la prolongación de esa ley más allá de la pubertad, en la juventud y en la vejez”, indica Sciascia. El don juan busca siempre la misma mujer, en el carácter, aunque quizás también en el físico.

            Si esta lógica la trasladamos al plano de impresiones estéticas, podríamos decir que en nuestra adultez buscamos nuestras primeras lecturas, aquellas que nos impresionaron y que ahora condicionan nuestra forma de leer y la manera de acercarnos a la creación: buscaremos en el plano estético repetir experiencias de lecturas en nuestras lecturas y en nuestra escritura, sometidos a esa ley de la repetición de lo semejante.

            En este rastreo sucinto a las lecturas que particularmente influenciaron mi escritura, cité autores que leí por encima de mis veinte años, sin embargo es necesario hurgar en el porqué de la carga sexual en mis relatos. Esta característica, sostengo, que tiene su origen en la infancia cuando leí revistas de contenido erótico/pornográfico encontradas en el cajón de mi padre, allí donde esperaba hallar papeles que confirmaran mi sospecha infundada y falsa de mi adopción, encontré historias de encuentros sexuales que releí incontables veces hasta memorizarlas.

……….La presencia del sexo en mi libro, creo, encuentra su origen ahí: mi escritura es una especie de tributo a mis lecturas de la revista Luz de mi padre. Aquella desesperada y angustiante búsqueda de mis orígenes, de mi identidad, de la adopción, me hizo descubrir el placer de la lectura y la posterior escritura que ahora me trae aquí.

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6.- Ribeyro anota en sus diarios: “cada nuevo escritor coteja su obra con la de los escritores anteriores, no con el mundo. De este modo se llega a la rarificación en materia novelística”.  Un nuevo escritor escucha, coteja su escritura con sus lecturas. Armados de estas y de los recursos que proporciona el lenguaje procura traducir ese mundo al que Ribeyro refiere. ¿Pero qué es ese mundo?

……….Mi intención era terminar esta lectura diciendo que en Desvelo, más que cotejar mi escritura con anteriores escritores, traté de escuchar y compararlo con el mundo, el mío que contiene aburrimiento, alcohol, frustraciones, búsqueda de apareamientos, no diversión, intentos sensuales de felicidad, pero, ¿acaso este mundo que es una búsqueda por aquello que no tenemos, y reniego de lo que tenemos, no es sino una forma de percibirlo a través de nuestras filtraciones de impresiones culturales, incluyen estas: libros, películas, canciones?

……….No, tampoco es solo eso: también son parte las pérdidas que cargamos, los momentos de felicidad que atesoramos, los recuerdos, la familia que nos ha tocado, las amistades elegidas, las formas de dolor experimentadas: es, entonces, la conjunción etérea de nuestras experiencias reales con la de nuestras lecturas las que al fin y al cabo dictan nuestra forma de hacer literatura.

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*Esta ponencia fue leída durante las III Jornadas de Literatura Boliviana: Primero leo, luego escribo, que se llevaron a cabo dentro de las actividades culturales programadas por la XXI Feria Internacional del Libro de La Paz.

Saúl Montaño. (Camiri, 1985). Es autor de los libros de cuentos: Una bandada de pollos en el firmamento (2012) y Desvelo (2016).

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Foto: James Newell Osterberg, Jr.

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