Click: Una anomalía en el sistema

María Adelina Cammarano*

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T.S. Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas[1] explica como la anomalía es la piedra en el zapato de la ciencia que hace que los sistemas científicos considerados como normales hasta ese momento tengan que replantearse a sí mismos para poder evolucionar. Este ejercicio implica un esfuerzo de todo el sistema y no es fácil  ni rápido. La mayoría de las veces la evolución debe pasar por muchas etapas en donde la anomalía es solo el comienzo, pero con el tiempo esa piedra en el zapato explota en el medio de un sistema que se creía estable, reconstruye nuevas bases y una nueva forma de percibir el mundo.

La hipótesis que anima este ensayo tiene como punto de partida que la afirmación de Kuhn -que parece a primera vista solo ser exclusiva del ámbito científico-  construye una perspectiva crítica para el estudio y análisis de la novela Click (2012) del escritor boliviano Christian Vera. En consecuencia, nuestro propósito es explorar cómo se construye Click como anomalía, en su propia entidad y en relación con el sistema literario al que se adscribe.

A manera de marco general, Click tanto en su estructura como en su contenido es ficción novelesca poco convencional. Desde el primer contacto que hacemos con el libro al buscar información previa desde la contratapa que también leemos tal  advertencia/ receta médica. Luego, seducidos, atrapados o intrigados, decididos a leerlo nos reciben dos epígrafes y un prólogo, seguidamente las palabras introductorias que paradójicamente (o no tanto) anuncian el final: la demolición.

Si la clásica estructura de la novela queda desestabilizada desde la primer mirada, el contenido hará otro tanto. El protagonista es planteado como un simple profesor de literatura, un estereotipo,  pero de simple y estereotipo no tiene nada. Por el contrario,  él se echa por tierra la ‘clásica’ figura del intelectual[2] y las clásicas novelas de aprendizaje que transcurren en colegios[3]. Nunca recibe un nombre porque al parecer eso no importa, es un personaje sin nombre. Este profesor anomalía, cosa extraña (igual que el libro en sí mismo), una especie de poeta zombi autoproclamado: “(…) el amanecer del sábado pasado rumbo a su casa caminaba solo y muy borracho y gritaba a todo aquel con el que se cruzaba: yo soy el único poeta zombie, ¿entiendes? Mira estoy muerto y qué… Ya no siento nada, solo me interesan los cerebros”[4], transita en un sistema educativo cerrado incapaz de responder a los cambios, sensible solo a las estructuras. Y esto queda en evidencia justamente por esta anomalía que lo termina denunciando. Todos (tanto docentes, directivos, alumnos) están atrapados en este laberinto, incapaces de evolucionar. De hecho el protagonista dice que siente estar estancado siempre en el mismo lugar: desde la panza de su madre hasta su momento presente ha estado en ese colegio, en ese laberinto de cartón sin salida, que a su vez está dentro de un bosque sin salida, que se encuentra dentro de una Isla al estilo Lost (continuando con la dinámica de la novela que recurre al cine tantas veces[5]). Los niños aprenden menos y aún aprueban, los profesores no muestran competencia en su tarea o al menos voluntad de superarse, pero el sistema educativo sigue alimentándose de ellos como una gran máquina moledora de carne humana.

  1. Estructura anómala.

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“ADVERTENCIA ®

Esta novela sólo se debe leer con receta médica.

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La receta será retenida por el expendedor, los datos del consumidor serán registrados y remitidos a la instancia correspondiente de control. Cualquier reincidencia, falsificación o acto compulsivo destinado a su obtención será sancionado de acuerdo a la nueva Ley de La isla (…)

Confórmese con saber que es temprano, que en el aire flotan partículas provocadas por una gran explosión, que se oyen gritos, que el paisaje es casi lunar.”[6]

Así arranca el lector de esta novela: con una contratapa advertencia, receta médica, dos epígrafes y un prólogo. Y cómo si esto fuera poco para el inicio de una novela, ésta comienza por el final, desde el inicio ya sabemos lo que va a pasar: “una demolición”. El problema como lectores ahora es saber cómo y por qué. Nos adentramos en las páginas lentamente y nos encontramos con que no hay capítulos sino que la narración está dividida por horarios muy precisos: “7:53:09 a.m”.  Y en suma, lo que se cuenta es poco más de una hora y media en la vida de un profesor de Lengua: “un estereotipo”, “apenas un pretexto narrativo para construir esta trama”[7] (nos dice el narrador). El tiempo de la narración tiene sus propias reglas y esto queda inmediatamente al descubierto y contribuye de manera eficaz al deliberado carácter artificioso en la construcción novelesca que rehúye todo criterio de convención “realista”. Porque el tiempo de la narración es diferente al tiempo de la historia donde, a pesar de los hombres las cosas suceden, los fenómenos de la naturaleza  siguen su curso, los sistemas evolucionan o no lo hacen, la política (lo que está por fuera del colegio) sigue ocurriendo. La trama de la novela es circular, termina como empezó, con la demolición, luego de eso la ‘nada’. O casi ‘nada’: “En la televisión que se encuentra en el dormitorio del profesor de literatura se observa a estudiantes de secundaria del colegio Ayacucho de La faz apedreando el Palacio de Gobierno… como deseando instaurar un nuevo orden” [8].

 La realidad que estaba por fuera parece mezclada entre el polvo de la demolición de una historia aislada, una anomalía en un sistema se conecta con otra y todo se junta, es la misma destrucción caótica que pide un nuevo orden. Entonces todo lo que se dijo hasta el momento sobre el carácter artificiosos y aislado de la narración toma otra dimensión, el artificio que pareciera solo un pretexto para escribir algo al azar habla de algo más y constituye uno de los significados de esta novela: lo ficcional está unido  a lo que parece lejano, lo que sucede por fuera sucede también por dentro y es un todo que se materializa, la circularidad se completa y se integra en la misma trama formando un todo colectivo que nos habla de una destrucción más grande y de una necesidad más profunda de cambio.

Derivado de lo expuesto, la estructura circular de Click también es concéntrica, ya que todo se une en un mismo centro común en el que todo confluye: la historia del profesor, la realidad del colegio, la realidad política del entorno del que parece estar “ex-céntrico”.

Al mismo tiempo el contenido reproduce esta organización estructural: nos habla de sistemas cerrados, concéntricos y la anomalía en el centro (la minúscula historia del profesor de literatura).

  • Un protagonista sin nombre propio, una psicología compleja e inquietante.

El narrador nos dice desde el comienzo que la figura del profesor es intrascendente, sin importancia, contrafigura del intelectual reconocido académicamente además es un psicótico, tiene un “cerebro paranoico”[9], sufre de “alucinaciones oníricas”[10] y “delirios histéricos”[11], se auto medica con todo tipo de psicofármacos (Porzac, Neuril, Amprazol, Rivotril, etc.) y le vende también a sus alumnos, se psicoanaliza pero esto no parece ayudarlo en nada, tiene sueños siniestros y angustiantes e intentó suicidarse repetidas veces sin éxito (una vez saltó desde una terraza, en otra oportunidad tomó ansiolíticos y por último se inyectó anestesia de caballo).  Personaje extraño, ser anómalo, circula por la escuela ingrávido “que si no fuera por el peso irrefutable que ejerce la ley de gravedad se levantaría del suelo, levitaría por intrascendente”[12].

Sin incurrir en un diagnóstico clínico que excedería el propósito de este ensayo y nuestra propia área de estudio, no podemos dejar de notar que estamos en presencia de una anomalía que remite a locuras y psicosis que claramente actúan en este personaje. A partir de aquí, analizamos la construcción del personaje en su complejidad inquietante centrada en una anomalía que inevitablemente deja en evidencia a otras formas de contextos patológicos.

En primer lugar este no es un personaje simple “es un personaje de varias máscaras, de rostros móviles”[13]: Si por un lado es evidente una patología poco conveniente para su profesión de docente, al mismo tiempo presenta claras inquietudes metafísicas, inclinaciones humanistas, curiosidades sobre ciertos problemas educativos e institucionales, incluso por detrás de esta personalidad psicótica hay toda una teoría de la educación que daremos cuenta más adelante, aunque en vez de recurrir a tratados de filosofía para responderse  apela al cine de terror.

En segundo lugar veremos qué ocurre con sus sueños, los cuales por algo tienen un lugar fundamental en la novela. Aquí señalamos que si en el caso de las patologías no formulamos diagnósticos clínicos por las razones ya expuestas; respecto a los sueños si bien los estudios del psicoanálisis exceden nuestro ámbito de estudio no son ajenos al mismo desde la perspectiva de la crítica literaria y de indagaciones propias. Así veremos cómo éstos se relacionan con lo siniestro y apertura hacia la angustia. Todos los sueños que experimenta el profesor de lengua tienen una relación directa con su realidad, con lo cotidiano tornándolo extraño y desatando así la angustia. Entre otros, y a manera de ejemplo, uno de los sueños más recurrentes es con un profesor de matemáticas: primero, sueña con un niño que es visitado en su cama por un hombre y el niño desaparece; luego, se agregan más datos a esta escena inicial en las sucesivas repeticiones del mismo sueño hasta terminar identificando a ese hombre con el que había sido novio de su madre y al mismo tiempo profesor de matemáticas de él cuando era niño y que había sido descubierto con fotos de niños desnudos (clara alusión a la pedofilia).  De a cuerdo al relato, no es desatinado entender que el deseo del otro (el profesor de matemáticas) lo pone a él (el profesor de lengua) en el lugar de objeto y torna lo familiar en siniestro, vuelve el espacio apacible y protector del hogar en algo extraño e inquietante[14]. Este personaje que aparece en escena, este profesor (que además es profesor como él también) “es el huésped desconocido que aparece de manera imprevista”[15] que en Lacan[16] desata claramente la angustia de lo inesperado inquietante. No es un caso aislado en la novela, sino que se reitera en otros sueños. Así en el que se imagina que es una rata en un laberinto de cartón conectándose inmediatamente con la estructura cerrada del colegio donde habita y transita diariamente, sintiéndose atrapado y vigilado[17]. O en el que está bailando en una discoteca y se encuentra rodeado de gente con máscaras de Freddy Kruger, excepto la directora del colegio que antes era su profesora de literatura y utilizaba una planta con espinas para golpear a sus alumnos cuando leían mal, entre ellos a nuestro protagonista que ahora lleva “las marcas de las espinas…Tal como un Cristo mártir de la educación”[18].  Su espacio cotidiano en el colegio de su infancia se torna inquietante por estas figuras violentas y a su vez estas mismas figuras violentas aún transitan su realidad presente perpetuando lo siniestro una y otra vez.

Nuestro análisis muestra que la función de los sueños que desatan la angustia no se reducen a explicar el “enloquecimiento” del personaje y los asesinatos que perpetra, sino que dejan al descubierto lo siniestro que está presente en un sistema, evidencian lo oculto o lo que está por detrás.

En tercer lugar, y a partir de lo anterior, podemos ver que hay contextos o sistemas que propician y hacen germinar la locura, estructuras alienantes, delirantes, asfixiantes, panópticas,  personajes siniestros invadiendo la cotidianidad de la casa, del aula de la infancia, de la vida de adulto dentro de un laberinto de cartón. En la novela la angustia del personaje por no poder encontrar una vía de canalización ni una respuesta aceptable del mismo sistema termina “detonando” en acción iracunda, demolición del edificio angustiante que lo rodea y la anomalía termina condenando al sistema del cual él también es un producto.

  • CLICK ¿Novela de aprendizaje o anti aprendizaje?

“El profesor de literatura al atravesar la puerta del colegio no la cruza como si se tratara de ingresar a un umbral que separa un mundo del otro. Es decir, el mundo de lo prosaico y el mundo del saber…No, atraviesa la puerta como si se tratara del umbral para desembocar en una letrina manchada con orín”[19] 

La historia narrada Click de Christian Vera la relaciona con otras novelas de aprendizaje que transcurren en colegios. Sin embargo, esta novela también es una anomalía en esta tradición.

Sin pretender exhaustividad, y circunscriptos a algunas obras de la literatura argentina (José Luis Diego, 2002) [20],   lo interesante para poner este estudio en relación con Click es ver como desde Juvenilla(1884) de Miguel Cané, pasando por El juguete rabioso(1926) de Roberto Arlt,  hasta La traición de Rita Hayworth (1968) de Mauel Puig hubo una importante evolución en las características del género. En primer lugar estas tres novelas son ejemplos del pasaje de una concepción de la escuela como lugar de aprendizaje sobre todo moral, a la de tedio y que nada tiene que ver con la vida real, por ejemplo en Juvenilla podemos ver en los primeros capítulos las referencias a las aulas como “los obscuros y helados claustros del antiguo convento”[21]. En segundo lugar se transforma también el canon literario que se nombra, que no son las lecturas académicamente aceptadas,  por ejemplo en El juguete rabiosos el protagonista para superar el tedio de la literatura académica que solo tienen valor de cambio en el mercado, recurre a las novelas de aventuras; o en Juvenilla que hay una gran diferencia entre los libros aburridos que se leen en las aulas y aquellos que se descubren por azar, resultando mucho más interesantes. Por último, es con Manuel Puig que hay una drástica trasformación del canon literario que se exhibe, ya que ahora no son solo los libros sino también el cine y las películas: “ahora ya no son las novelas de aventuras sino las películas las que operan como un modelo de conducta y como un ámbito de seducción y fascinación”[22].

Derivado de lo anterior podemos ver que en la evolución del género se pasa por un lado de la certeza de la escuela como lugar moral de modelación del hombre a lugar de tedio que nada tiene que ver con la vida, y de las lecturas autorizadas a las lecturas no académicas y las referencias al cine. En Click  podemos constatar similares conclusiones:  Primero, la escuela donde se desarrolla la historia  estaría muy lejos de ser el lugar idílico de formación moral del ser humano, más bien parece ser todo lo contrario, se propone como un sistema cerrado y “deformante” más que lugar “de- formación”. Segundo, la literatura tradicional pasa a ser algo secundario con breves referencias significativas por su contenido como son el caso en el que nombra el cuento de Eduardo Berti “La escuela perpetua”, o las alusiones a Kafka y a  Foucault (Vigilar y Castigar); y cobra fundamental importancia el cine de terror con el que el protagonista se responde a todas sus preguntas y asocia todas las situaciones. También se nombra una banda de Rock, Pink Floyd, y su más famosa película The Wall.

En un marco comparativo más amplio que deliberadamente no es completo, no podemos dejar de citar otras ficciones novelescas que se desarrollan también en colegios, como Un Dios Cotidiano (1957) de David Viñas o Los ríos profundos (1958) de José María Arguedas. De manera distintiva en Click la experiencia no es de un alumno sino de un maestro que por otro lado no parece ser para nada la voz autorizada como en las novelas de aprendizaje, está muy lejos de eso y del rol intelectual como ya lo dijimos. El profesor no se va transformando sino que el narrador lo va construyendo hasta mostrarnos al verdadero asesino que está dispuesto a todo. Y aquí radica según nuestro parecer la “anomalía”, que si bien comparte algunas de las características de la evolución del género de novela de aprendizaje no se trata de la evolución de un alumno sino de la vida de un profesor que el narrador construye ante nuestra mirada hasta convertirlo en un asesino.

  • Una anomalía en el sistema. Toda una teoría de la educación y de los sistemas detrás de la psicosis.

 Como se mencionó en el punto 1 de este trabajo “además de circular la estructura de Click es concéntrica, ya que todo se une en un mismo centro común en el que todo confluye: La historia del profesor, la realidad del colegio, la realidad política del entorno del que parece estar “ex-céntrico””. Hay todo un sistema principal que es La Isla, dentro está su capital La Faz (sonido evidentemente similar a La Paz) con problemas políticos porque hay sectores de la sociedad que quieren derrocar al presidente, a su vez dentro está el colegio con sus autoridades que se oponen a cambiar el sistema mayor porque están a favor de perpetuar su forma tradicional. Al mismo tiempo el colegio (como si no estuviera lo suficientemente encerrado dentro de una isla) está sobre una colina rodeada de un bosque de eucaliptus a la que se llega atravesando un largo camino sinuoso. En el centro de todo esto el “enter” en el teclado de la computadora de un profesor de literatura.Diagrama: Desde afuera hacia adentro: La Isla, dentro La Faz, dentro el bosque, dentro el colegio, dentro la explosión del enter.

Diagrama Click

Diagrama: Desde afuera hacia adentro: La Isla, dentro La Faz, dentro el bosque, dentro el colegio, dentro la explosión del enter.

La Isla es un lugar muy particular en donde todo está podrido, corroído, infestado y lo más importante es que todos parecen estar atrapados en este lugar: “Acá la gente no puede partir, no puede irse, una extraña inercia los condena a girar sobre este suelo ácido y pedrusco, donde el sol concentra todo su odio”[23]. Al mismo tiempo La Faz, la capital, “es una hoyada profunda, oscura e inmensa (…).Se encuentra ubicada en la punta de un único cerro rodeado por infinitos kilómetros de océano Atlántico. Acá en la cima falta el oxígeno, pero en el fondo, cerquita del mar, abunda.”[24] Y el colegio rodeado de bosque continúa este sistema macabro de terror y de encierro: “El bosque rodea de tal manera al colegio que crea un microsistema de terror, de claustrofobia, de asfixia, de aislamiento con el mundo. Pero eso no interesa, ¿qué colegio en el mundo no asfixia? ¿Acaso hay algún colegio en el mundo que no sea un experimento artificial de socialización? ¿Una herramienta para perpetuar la clase social? ¿Un laboratorio humano con altas paredes y con un alto índice de fracasos?”[25]

El colegio no es solo un mero “lugar educativo” en una ciudad sino que es metáfora de un sistema macabro dentro de otro sistema también macabro, que en verdad solo reproduce otros sistemas iguales que están en todo el mundo, no es nada diferente solo que tiene sus particularidades que llevan al extremo la metáfora del encierro y la idea de las instituciones educativas como sistemas carcelarios o panópticos ya que, además de todo lo que se dijo, sabemos que esta escuela en particular antes fue un moderno manicomio, que pasó a ser momentáneamente un panóptico “ideal para vigilar y castigar”[26] y finalmente terminó como colegio. Pero no solamente esto, sino que dentro de él los docentes son violetos. Una niña llamada Ana Karen tiene la oreja partida porque una maestra se la jaló por no hacer bien la forma de un corazón en el pizarrón; José Ángel de solo 6 años dice que la maestra le pega;  el mismo profesor de literatura recuerda haber sido castigado por su profesora de literatura.  Al mismo tiempo en el colegio no se piensa, no les inculcan a los chicos otra cosa que no sea memorizar cosas obsoletas, por este motivo el protagonista (en su paranoia) llega a la conclusión que él ayuda más a los pibes dándoles drogas que los auxilien en la memorización de sus lecciones que el sistema mismo que “solo está lleno de idiotas fracasado que descontextualizan los saberes”[27].

Detrás de la psicosis de este personaje (que saca sus ideas de, por ejemplo, Histoire(s) du cinéma de  Godard[28])  hay toda una teoría de la educación y de los sistemas como lugares obsoletos que solo pueden acceder a un nuevo orden a través de la demolición: “1.Explosión. 2. Cambio de orden”[29]. Esta es su idea y que los chicos solo podrán pensar cuando todo esté destruido. Todo está podrido, también lo que está por fuera del colegio. Así si el profesor de lengua colaboró como docente en un instituto de menores y no culpa a sus alumnos por robar,  es porque él mismo acepta que es culpa del sistema y por eso hay que volar la escuela en pedazos.

  • Cambio de orden.

De esta manera finalmente la anomalía desde el interior hace eclosión y lo destruye todo. Pero no solo destruye la materialidad del colegio sino la inmaterialidad de los saberes que tenemos hasta el momento como lectores. La lectura nos interpela a ver en profundidad y analizar más allá de la paranoia o psicosis del personaje; de lograrlo acaso podremos cambiar nuestra manera de pesar los sistemas.

Retomando la definición de anomalía de Kuhn con la que iniciamos este trabajo, cuando éste explica el surgimiento de la teoría astronómica de Copernico [30] muestra cómo un sistema anterior, el de Tolomeo, que había sido siempre aceptado como el más efectivo, en un determinado momento se vuelve muy complicado e incapaz de responder a la realidad existente, van surgiendo anomalías que no se pueden resolver y el sistema con tal de resolverlas se re acomoda pero de manera poco práctica e irreal. Se crea un monstruo (al igual que estos sistemas monstruosos que ilustra Clik): “El mismo Copérnico escribió en el Prefacio al De Revolutionibus, que la tradición astronómica que había heredado sólo había sido capaz de crear un monstruo. A principios del siglo XVI, un número cada vez mayor de los mejores astrónomos europeos reconocían que el paradigma astronómico fallaba en sus aplicaciones a sus propios problemas tradicionales. Este reconocimiento fue el requisito previo para que Copérnico rechazara el paradigma de Tolomeo y se diera a la búsqueda de otro nuevo. Su famoso prefacio es aún una de las descripciones  clásicas de un estado de crisis” [31], luego de esto viene el derrumbe de la actividad técnica normal y el surgimiento de un nuevo modelo propuesto por Copérnico. Y sigue diciendo que un estudio más amplio revelaría también que la presión social en pro de la reforma del calendario volvió particularmente apremiante el cambio.

Pensado desde la materialidad de texto hasta su contenido Click es toda una anomalía que pone en jaque todo un sistema. En la historia que se cuenta, por fuera también una crisis social pide el cambio, pero la escuela parece estar al margen de esto ¿Realmente está al margen? ¿Realmente un sistema puede permanecer sin dar respuestas a sus anomalías? Más que derrumbe “Copérnico” en este caso hay una explosión demoledora.

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Notas 

[1] Kuhn,T.S., La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de Cultura económica, México. Traducción Agustín Contin. 2004 [en línea], PRIMERO EL PAIS LUEGO LA EDITORIAL http://www.conductitlan.net/libros_y_lecturas_basicas_gratuitos/t_s_kuhn_la_estructura_de_las_revoluciones_cientificas.pdf, consulta 15 de Julio de 2015.

[2] Profesor, escritor y ganador de premios que aún así se encuentra en la antípodas de lo que sería la figura del intelectual consagrado. Por ejemplo nos dice el narrador sobre el libro del profesor que “vendió tan pocos ejemplares que batió un record nacional: es el libro menos vendido y posiblemente menos leído  de la historia” (Christian Vera, Click, 2012, pág.64). Esto queda en evidencia ya desde el prologo que elije Christian Vera para Click, del libro de  Serge Daney: La logia de los intelectuales,  que está cuestionando el lugar de los mismos en tanto “No es suficiente que el intelectual resista lo peor (el totalitarismo, por ejemplo), hace falta que comience por resistir a las ganas de no jugar su propio rol desde que ha comprendido que éste es el más ingrato de la pieza”. (Christian Vera, Click, 2012, pág.10).  

[3] En el apartado 3 de este ensayo: “CLICK ¿Novela de aprendizaje o anti aprendizaje?” se encuentra desarrollado este tópico.

[4] Vera, Christian, Click, La Paz, Bolivia, Editorial El Cuervo, 2012. Página 61.

[5] Se repiten más de una vez las referencias a las películas de Tim Burton y a él como director de cine, la película The Wold de Pink Floyd, el director de cine Jean- Luc Godard y Alfred Hitchcock, entre otros.

[6] Vera, Christian, op.cit.supra, nota 4. Contratapa.

[7] Vera, Christian, ibid. pág. 12.

[8] Vera, Christian, ibid. pág. 111.

[9] Vera, Christian, ibid. pág 18.

[10] Vera, Christian, ibid. pág. 57.

[11] Vera, Christian, ibid. pág. 13.

[12] Vera, Christian, ibid. pág. 19.

[13] Vera, Christian, ibid. pág. 90.

[14] Para este análisis me baso en el texto de Sigmud Freud sobre lo siniestro: Freud Sigmund, “Lo siniestro”, Editorial J.V.Psique, Buenos Aires, 1997.

[15] Lacan, Jacques, Seminario 10 [en línea], http://www.valas.fr/IMG/pdf/lacan_l_angoisse10_-_copie.pdf, consulta 15 de Julio de 2015, pág. 29.

[16] A lo largo de todo el trabajo me refiero al Seminario 10 de Lacan citado.

[17] Hay claras alusiones a Vigilar y Castigar: nacimiento de la prisión de Michel Foucault.

[18] Vera, Christian, op.cit. supra, nota 4, pág. 27.

[19] Vera, Christian, ibid. pág. 42.

[20] José Luis Diego en su ponencia “Literatura y educación: la novela de aprendizaje” hace un recorrido sobre el origen del género (haciendo la salvedad, con la que aquí adherimos, que referirse a la novela de aprendizaje como género requeriría de numerosos ajustes teóricos al respecto) y si bien no se detiene solamente en los casos de novelas que transcurren en colegios específicamente aquí nos sirve y viene a colación su análisis. Analiza particularmente el caso de lo que ocurre en Latinoamérica y Argentina.

[21] Diego, José Luis. “Literatura y educación: la novela de aprendizaje”, ponencia leída y publicada en el Congreso de Literatura Argentina, Universidad Nacional de La Plata, 2002 [en línea], http://www.raco.cat/index.php/Arrabal/article/view/140532/192104, consulta 15 de Julio de 2015.

[22] Diego, José Luis. Ibid, pág. 297.

[23] Vera, Christian, op.cit. supra, nota 2, pág. 34.

[24] Vera, Christian, ibid. pág. 37.

[25] Vera, Christian, ibid. pág. 45/ 46.

[26] Vera, Christian, ibid. pág. 40.

[27] Vera, Christian, Ibid. pág. 87.

[28] Vera, Christian, Ibid. pág 18/19.

[29] Vera, Christian, Ibid. pág 19.

[30] Kuhn,T.S., op.cit. supra, nota 1, pág. 115.

[31]Kuhn,T.S., Ibid. pág.  116/117.

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Bibliografía utilizada y de consulta:

  • Diego, José Luis. “Literatura y educación: la novela de aprendizaje”, ponencia leída y publicada en el Congreso de Literatura Argentina, Universidad Nacional de La Plata. 2002. http://www.raco.cat/index.php/Arrabal/article/view/140532/192104
  • DIEGO, José Luis: “La novela de aprendizaje en Argentina”, Orbis Tertius Nº 6, Año III, 1998, Universidad de La Plata.

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*Trabajo escrito por la autora en el contexto del seminario de la Profesora Susana Santos sobre Literatura Boliviana de la Universidad de Buenos Aires.

 

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