Los libros del 2015 según diez escritores bolivianos

 

 

Para comerte mejor

En la recta final del año propusimos a algunos autores amigos de Hay vida en Marte que nos sugirieran dos libros que hayan leído este 2015; en la propuesta impusimos algunas condiciones: 1) que de los libros a sugerir uno debía ser boliviano y el otro extranjero 2) los libros no necesariamente tendrían que haber sido publicados este año. El resultado de todas estas colaboraciones es el siguiente post findeañero. 

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WILMER URRELO

Libro nacional: Pronuncio un nombre hueco, de Cristina Zabalaga. DePronuncio un nombre hueco libros nacionales (mis lecturas siempre son tardías) recomendaría Pronuncio un nombre hueco, de Cristina Zabalaga. Es una novela, pese a su brevedad, extremadamente profunda. Sin duda se trata de una historia inquietante, mucha veces te descoloca, pero la autora tiene una capacidad enorme para seducirte y eso, sin duda, se agradece en estos tiempos de novelas tan parecidas unas a otras. Y lo bueno es que, si bien es bolañista, eso no se nota. Más bien, diría yo, que supera esa etapa.

Libro extranjero: La mujer del zorrito, de Violette Leduc. También me gustó mucho (con vergüenza debo admitir que comienzo a leerla muy tarde) La mujer del zorrito, de la olvidada Violette Leduc. Al igual que la anterior novela es breve (casi brevísima) y deja entrever el espíritu atormentado de Leduc. Atormentado y extremadamente bello y solitario y triste. Ella fue muy famosa en los sesenta y setenta, pero luego fue dejada de lado (las razones son imperdonables). Se dice que fue amante de Simone de Beauvoir (hay una película sobre su amistad) y estaba perdidamente enamorada de Jean Genet. Un espíritu libre el de Leduc, frágil también y por eso es más que recomendable (sus memorias, en tres libros, también).

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ALEX AYALA

Libro nacional: Impulsos atávicos: el caso de Polonia Méndez (Arturo12380567_10207575842981573_730272667_n Posnansky, 1923). Impulsos atávicos llegó a mis manos casi de casualidad: me lo recomendó el escritor Wilmer Urrelo y me lo vendió Alexis Argüello, un librero de viejo que sabe colocar anzuelos para lectores desesperados.  Nadie esperaba que su autor —el arqueólogo Arturo Posnansky— se animara a reflexionar en torno a un asesinato que conmocionó a la sociedad paceña. Y tampoco, que pudiera interesarse por un asunto que no tenía mucho que ver con su trabajo. El subtítulo del libro es un buen resumen de lo que uno encuentra tras la portada: “consideraciones antropológicas-psiquiátricas referentes a un crimen llamado pasional”. Su protagonista, Polonia Méndez, es una mujer que tiene, según Posnansky, los rasgos que se atribuían a los criminales en otra época (los brazos largos en relación a la estatura, por ejemplo). Que asesinó, según Posnansky, debido a su primitivismo. La mala noticia es que el libro es difícil de encontrar y suelen pedir por él unos cuantos billetes de corte alto.

Libro extranjero: Zeitoun (Dave Eggers, 2010). Zeitoun es un libro de no ficción que narra la historia de un contratista de obras que, de la noche a la mañana, pasó de ser un héroe anónimo que ayudó a rescatar perros y personas en la Nueva Orleans de 2005 asolada por el huracán Katrina a convertirse en un acusado de terrorismo sin pruebas. Está escrito con un gran pulso narrativo. Pone en tela de juicio muchas de las bondades del sistema estadounidense. Nos introduce en el mundo de los prejuicios y la paranoia e insinúa que la primera víctima cuando hay cualquier tipo de crisis siempre es la verdad, incluso cuando no se trata de una guerra. El autor, Dave Eggers, se da mañas para contarnos tres historias al mismo tiempo: la de un inmigrante sirio —Abdulrahman Zeitoun, el protagonista—, la de la emergencia tras la destrucción que dejó el Katrina y la de la vulneración de los derechos fundamentales por parte de algunos de los que se ocuparon de resguardar el orden público en aquellos días.

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LILIANA COLANZI

Libro nacional: Para comerte mejor, de Giovanna Rivero. La escritura de Giovanna se alimenta de los materiales más turbios, más dudosos, más irracionales, y de ellos extrae su fuerza visceral. Sus cuentos escarban en los miedos y los deseos profundos: el terror al contagio pero también laEisejuaz fascinación de lo podrido, el deseo de contaminación y la pulsión de muerte. Una madre que, en un impulso atávico, prueba la orina de su hija mientras se esconden en el bosque del peligro de los hombres, una joven que se entrega voluntariamente como ofrenda viva para un Evo zombie, un Mesías que vive junto a las ratas en las alcantarillas, un cantante de blues que arrastra una pierna en descomposición… Giovanna explora el subconsciente popular y canaliza su energía arrasadora.

Libro extranjero: Eisejuaz, de Sara Gallardo. Esta maravillosa novela ha ocupado durante décadas un inexplicable lugar lateral en la literatura argentina, hasta que en los últimos años los lectores deslumbrados la han empezado a recuperarla. La historia está narrada por Eisejuaz, Éste También, un indio mataco que sigue el llamado de Dios en el Chaco argentino, y que se interna en el monte tratando de ser fiel a esa Voz. Gallardo crea un lenguaje propio en el que se encuentran cosas como esta: “Solo me fue dejado el primer mensajero, que es el aire. Y solo él quedó para mantenerme en el mundo, mientras todo era negrura. La muerte salía de mi mano, de mi respiración. Allí donde toqué, llegó la muerte. Por qué ocurrieron estas cosas, no lo sabemos”.

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ROGER OTERO

Libro nacional: Avionel o la gente que se cae de sueño, de Óscar Barbery. Que me disculpe Oscar Barbery por anunciar su libro antes de quebrooklyn-follies se publique, pero ha sido la mejor novela boliviana que leí el año 2015: Avionel o la gente que se cae de un sueño es un thriller político que suma, como su autor nos tiene acostumbrado, sutiles dosis de humor negro, personajes muy humanos y situaciones fantásticas en un país de ficción que entreteje varias historias relacionadas a la toma del poder en sus diferentes ámbitos, donde las clases sociales se ayudan e incomodan unas a otras y todos salen beneficiados y lastimados por el karma ajeno.

Libro extranjero: Brooklyn follies, de Paul Auster. Brooklyn follies fue mi novela extranjera favorita del año que se nos va. Paul Auster la hizo de nuevo. Y me confirmó que hay autores de cabecera a los que hay que leer hasta que nos muramos (mejor nosotros, antes que ellos). Este libro se publicó el 2005, pero no fue sino hasta que lo tuve frente a mis ojos, poniéndome bizco, que me lancé a su lectura. Auster maneja una prosa elegante y sencilla, casi complaciente, pero no por eso menos magnífica. Relata la vida de varios habitantes de Brooklyn, en la voz de un sesentón que ha decidido regresar a su natal Brooklyn para pasar, lo que él supone, sus últimos años de vida.

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FABIOLA MORALES

Libro extranjero: Criaturas de un solo día, Irving D. Yalom. ¿Qué provoca en nuestroCriaturas de un solo día subconsciente y cómo reaccionamos ante la certidumbre de la muerte? Yalom encuentra diez respuestas que le sirven al  mismo tiempo para formular una tesis que le sirva a él mismo para enfrentarse con sus propios miedos,  después de todo el también envejece, ama y teme aquello que está por venir

Libro nacional: La Ola, Liliana Colanzi. Como en la variabilidad del paisaje (Bolivia, Estados unidos, Reino Unido) este es un libro destinado creo, a cerrar una etapa y  a abrir nuevas facetas en la propuesta narrativa de la autora. La temática y el manejo del estilo se desarrollan a lo largo de las páginas en un constante in crescendo que mantiene al lector asido al libro.

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ALEJANDRO SUÁREZ

Libro nacional: Catre de fierro, de Alison Speeding. Entre las nacionales,El viajero del siglo la sorpresa del año fue Catre de fierro, de Speeding; saga familiar con algo de novela histórica, arriesgada y con pasajes memorables y complejos en su narrativa. En mi opinión, de lo mejor que se ha escrito en Bolivia en lo que va de siglo.

Libro extranjero: El viajero del siglo, de Andrés Neuman. Entre las Internacionales, leí y recomendaría con gusto la novela El viajero del siglo, de Andrés Neuman. Narra la estancia de Hans, un traductor, viajero y portador de ideas renovadoras, en la imaginaria ciudad de Wandernburgo. Prosa excelente que sin dejar de ser moderna y novedosa, por momentos recuerda los puntos altos de la novela decimonónica.

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GIOVANNA RIVERO

Libro extranjero: Leche, de Marina Perezagua. Entre los libros Marina Perezagua - Lecheextranjeros que este 2015 se ganaron un lugar en mi estantería interior, esa donde la memoria hurga como en un álbum familiar, debo mencionar dos: Leche (2013), de la escritora sevillana Marina Perezagua, y Los estratos (2013), del escritor colombiano Juan Cárdenas. En Leche se abre un mundo de una intensidad arrolladora, sobre todo en aquellos relatos en los que está presente la guerra, la amenaza atómica, como tema y como puesta en escena de una humanidad que cuestiona ese concepto tan idealizado –el de “humanidad”–. Hay bombas históricas y bombas emocionales en los cuentos de Perezagua, bombas que destruyen genitales y que crean fascinantes obras de arte con estampados de kimonos sobre pieles calcinadas. Los cuentos de Marina son tremendos relatos del siglo XXI que nos invitan a mirar el gran pasado de la raza humana sin el mínimo prejuicio.

Los estratos es una novela conmovedora sobre el brutal desajuste que cualquiera puede llegar a sentir cuando hay colisión de realidades: la del afuera y la del adentro. El protagonista se mueve por los años de la treintena al borde de la psicosis, y como lectores queremos ayudarle a encontrar una salida, sanación para su corazón atormentado. El gran logro de esta novela es, en efecto, hacerle sentir al lector que ese hombre devastado por los demonios de su propia mente es un amigo al que no podemos abandonar.

Libro nacional: Asma, de Aldo Medinacelli. Entre los libros bolivianosAsma más recientes, me han gustado mucho Asma, de Aldo Medinacelli, y Los afectos, de Rodrigo Hasbún. En los cuentos de Medinacelli hay una vitalidad importante que es apenas el comienzo de una gran escritura. Creo que como lectores ganamos mucho al acompañarlo en sus búsquedas temáticas y de personajes. En Asma hay una determinación arriesgada por mirar el mundo desde muy distintas perspectivas e impulsos culturales, y esa ambición hay que celebrarla. La novela de Hasbún confirma que una de sus fortalezas narrativas reside en la capacidad de condensar, sin mutilar, tramos colosales de distintas existencias. Podría decirse que es un retorno a los grandes relatos pero en partículas narrativas muy compactas.  Por último, (y aunque estos textos todavía no están publicados, pero he tenido el privilegio de leerlos off the record, ya sea en sus avances o en su proceso de corrección), recomiendo muchísimo la novela en la que Liliana Colanzi está trabajando, los cuentos de Guillermo Ruiz Plaza, los cuentos de Sebastián Antezana y los cuentos inéditos de Emma Villazón. De nuevo la diversidad parece ser la impronta, y sin embargo, es palpable ya un giro “epistemológico” en estas nuevas búsquedas: el solipsismo melancólico de comienzos de este siglo ha cedido paso a indagaciones mucho más oscuras y especulativas en los distintos planos de la realidad.

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DANIEL AVERANGA

Libro nacional: Catre de fierro, de Alison Speeding, es una de las novelasCatre de fierro más emblemáticas de estos últimos años, porque describe la faceta literaria rural desde voces ajenas a las consideradas “literarias”, trata de temáticas tan unidas a la realidad nacional, que sorprende que una escritora como Speeding pueda llegar a reflejar el lenguaje paceño, e incluso regional-rural, con un ejercicio polifónico impresionante; por otra parte, La carretera, de Cormac McCarthy juega con la sencillez de la escritura minimalista, pero alcanza gratos momentos de tensión, describiendo en párrafos breves momentos llenos de tristeza y de angustia por retomar el pasado como una referencia implícita de la felicidad perdida (como el paraíso perdido de Milton). Recomendables ambas.

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SEBASTIÁN ANTEZANA

Libro boliviano: Para comerte mejor, de Giovanna Rivero. El libro boliviano que más me ha gustado este año es el conjunto de cuentos Para comerte mejor, de Giovanna Rivero, publicado por Sudaquia en Nueva York. Los cuentos que lo componen son la muestra más alta en el género que ha alcanzado su autora y tienen una calidad que, creo, sobrepasa con distancia al resto de los demás libros nacionales que leí en este 2015. Pleno de metáforas cuidadas, de referencias literarias y extra literarias que funcionan como un tejido expansivo, compuesto con una atención extrema por el detalle y caracterizado por un estilo envolvente que emergeAl norte de los ríos del futuro del entramado de voces narrativas, Para comerte mejor funciona como una orquesta sinfónica, brilla individualmente por partes y en conjunto resulta un código sobrecogedor, la ficción más interesante y provocadora del año (en especial, quizás, por los cuentos de corte abiertamente político que tiene, en los que se propone una Bolivia alternativa fascinante). Vale la pena que en 2016 alguna editorial boliviana publique este muy buen libro en el país.

Libro internacional: Al norte de los ríos del futuro, Jerónimo Pimentel. Este año me deslumbró un fantástico libro de poesía publicado en 2012, escrito por el peruano Jerónimo Pimentel y titulado Al norte de los ríos del futuro. Se trata de un aparato casi narrativo que establece un diálogo sostenido con la ciencia, la ciencia ficción y, en un nivel mayor, con mecanismos de representación que prueban ser endebles no solo en términos de lenguaje sino también de política –“la democracia debe evitarse a toda costa”– y de historia –se menciona lo fugaz de paradigmas como la Modernidad, frente a los cuales una opción viable es la poesía–. La voz poética del libro, una especie de conciencia desplazada a un futuro especulado y distante, pone en crisis discursos como el científico y el racional, paradigmas que conducen a una civilización condenada a repetirse en versiones cada vez más irrelevantes y despiadadas. Pero Al norte… no es un ejercicio de desesperanza ni una visión exclusivamente crítica de los referentes materiales a partir de los que se construye. Se presenta más bien como una serie de preguntas sobre las coordenadas que plantea en el título y que podrían verse como un replanteamiento de la negación foucaultiana del pensamiento utópico: ¿cómo pensar, como diseñar incluso si solo imaginariamente, el más allá y el futuro? ¿Cómo representarlos o construirlos con las condiciones materiales, políticas y económicas, del aquí y el presente?

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MAURICIO MAURILLO

Libro extranjero: Derretimiento de Daniel Mella (Santuario, Lima). Simella bien la novela se había publicado hace algunos años, era muy difícil conseguirla. Escuché a muchas personas hablar de ella y leí varios comentarios en Internet. Gracias a la relativamente nueva editorial peruana Santuario es posible leerla ahora. Una gran novela corta.

Libro boliviano: Cuaderno de Juan Cristobal Mac Lean E. (Plural, La Paz). Un libro que divierte al lector al mismo tiempo que lo sorprende. Mac Lean retoma la tradición del ensayo para escribir textos breves sobre el mundo, desde una contemporaneidad consciente envidiable.

 

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