Siete miradas a la Crítica Literaria en Bolivia (3): Ana Rebeca Prada

critica literaria libros
HAY VIDA EN MARTE presenta siete entrevistas a escritores y académicos bolivianos, que dieron su opinión sobre la actualidad de la Crítica Literaria en el país (¿Existe la crítica literaria en Bolivia?, es la primera pregunta), que sirve (esperemos) para ver de qué manera esta disciplina analiza y acompaña la producción literaria nacional. Los invitamos a leer las apreciaciones de la crítica paceña Ana Rebeca Prada.

¿Existe actualmente una crítica literaria que acompañe o refleje la producción de literatura boliviana? (Si la respuesta es sí , ¿a qué críticos y qué trabajos destacaría? Si la respuesta es no, ¿a qué se debe esta carencia de análisis?)
Sí creo que hay una crítica literaria boliviana —por lo menos desde los años 80— mucho más importante y especializada, aunque no hay una sistematicidad y una institucionalidad que involucre, como en otros contextos, editoriales, universidades, suplementos literarios, instituciones varias (la educativa, muy centralmente) que generen un ámbito crítico y de lectura mejor estructurado, más orgánico, menos atomizado. En otro lugares, el Estado cumple un rol axial, así como el sistema educativo —eso no existe en Bolivia—. En general las unidades estatales que deberían estar involucradas en esta materia han sido indiferentes a la centralidad de la lectura en la educación de niños y adolescentes; así como ha sido insuficiente la intervención estatal en todos los asuntos involucrados en temas de libros, publicaciones, ediciones, etc. Y si el Estado de algún modo se ha involucrado, siempre ha sido en el campo de las ciencias sociales, no de las humanidades ni de la literatura.
No hay por ello y otras varias razones una institución crítica amplia e institucionalizada que se haga cargo de comentar y analizar las ediciones –por lo menos las importantes- en términos orgánicos, continua y sistemáticamente. La crítica está más o menos atomizada, tiene grandes lagunas. Tardamos un poco en que aparezcan estudios más o menos serios sobre las publicaciones, y a veces éstos nunca llegan a aparecer.
Insisto, sin embargo, que en los últimos 30 años Bolivia ha producido libros muy importantes de crítica, y en múltiples vertientes teóricas. Están los críticos académicos, conozco particularmente el caso de la UMSA, pero están también los críticos vinculados a otras instituciones o críticos independientes.

¿Se puede hablar de una característica de la crítica literaria boliviana? Si es así ¿Cuál es?
Es extremadamente diversa. Está, como decía, la crítica académica, que se manifiesta en la colección La crítica y el poeta, por ejemplo, proyecto dirigido ya en varios tomos por Mónica Velásquez, o en los tomos producidos por Marcelo Villena y otros profesores universitarios —hablo de lo que conozco mejor, la UMSA—. Están los escritos de intelectuales bolivianos que viven en el extranjero y que son profesores universitaios (entonces, también académicos), como Leonardo García Pabón, Elizabeth Monasterios y Eduardo Mitre, sólo para mencionar algunos. Está el trabajo de críticos independientes, que pueden haber pasado o no por la academia, pero trabajan ‘por su cuenta’, digamos, como Alan Castro, Vicky Ayllón y varios otros. Está, otra vez, el trabajo de los suplementos literarios de los periódicos, que tienen sus colaboradores y generan un interesante núcleo de lectores-escritores.
Yo en general soy optimista, pues creo que hay mucho por hacer, hay cantidades de autores a los que hay que volver a visitar—y en eso estamos en el proyecto Prosa Boliviana, en el que hemos publicado sobre Alberto de Villegas, pronto sobre Ricardo Jaimes Freyre, y en el que estamos trabajando a Ismael Sotomayor—. Otro proyecto hermoso son las publicaciones de La Mariposa Mundial, que siempre vienen con muy buenos estudios preliminares; y otro es la importante colección Letras Fundacionales de Plural, dirigido por García Pabón, que ha publicado un importante contingente de autores esenciales con muy buenos prólogos. Ahí está en proyecto de las 15 novelas fundamentales, con los estudios críticos que les preceden. En fin, todo está un poco disperso, pero de que se están haciendo cosas muy interesantes, se están haciendo. Y se vienen, claro, los 200 libros de la Vicepresidencia, entre los cuales hay muchos de literatura.

¿Cuál es la importancia de las carreras de Literatura para la crítica literaria?
Creo que es un espacio importante. No es para nada el único, pero es cierto que, por ejemplo, la Carrera de Literatura de la UMSA congrega profesores e investigadores que han producido crítica seria. Están los ya mencionados Marcelo Villena y Mónica Velásquez. Pero están también Alba María Paz Soldán, Gilmar Gonzales, Guillermos Mariaca, Lucy Jemio, en fin. Y no hace mucho se ha fundado en la Carrera el Instituto de Investigaciones Literarias, el que, además, promueve y auspicia las investigaciones y sus publicaciones, formando por otro lado —más allá del aula— a investigadores jóvenes. Y estamos ya en la cuarta versión de la Maestría en Literatura, que necesariamente tiene impacto en la formación de investigadores y críticos más especializados.

¿Qué tan importante es que la crítica literaria se ejerza en medios de comunicación masivos como diarios y revistas?
Los suplementos siempre han cumplido en Bolivia un rol capital, a veces más allá de su especificidad. Se trata de un periodismo que se hace cargo de las novedades y analiza, así no sea rápidamente, la importancia de algunas de ellas. También hay mucho material de literatura no necesaria y solamente nueva. La prensa es una actividad específica, que no debiera estar sola en esto de hacerse cargo de las nuevas publicaciones. Debería haber más diálogos y puentes entre las publicaciones periódicas y otras instituciones.
Sólo para dar un ejemplo: ahí está Letra Siete. Allí vemos artículos y ensayos de Omar Rocha, Rodolfo Ortiz, Vicky Ayllón, del propio Martín Zelaya, y varios otros críticos que encuentran en los suplementos lo que deberían encontrar en más revistas y en más publicaciones críticas. Está también el excelente Tendencias, dirigido por Rubén Vargas.
Pienso, más hacia atrás en el tiempo, en Presencia Literaria y en otros suplementos que de algún modo, junto a la Carrera de Literatura —hablo sólo de La Paz—, de algún modo fundó un espacio crítico muy importante desde los años 80. Otra vez: la prensa a veces cumple roles que le correspondería a una institución literaria y crítica más estructurada, más organizada, menos atomizada. Y las revistas son el gran ausente en este escenario. Tenemos al recientemente renacido Zorro Antonio, tenemos Piedra de Agua, la revista Ciencia y Cultura de la Universidad Católica, y algunas otras —hablando siempre sólo de La Paz—, pero somos muy débiles en esto. Por algún motivo nos cuesta sustentar las revistas especializadas. Y así como salen libros de crítica y hay una riquísima producción periodística, deberían haber más revistas, que tienen un rol diferente y central en todo esto.

Ana Rebeca Prada estudió literatura en la Universidad de Maryland, EEUU. Trabaja como docente de la Universidad Mayor de San Andrés, de La Paz, donde además es coordinadora del postgrado de la carrera de literatura. Es investigadora del Instituto de Estudios Bolivianos (IEB) de la citada entidad. Editó y prologó el tomo sobre Narrativa de las obras completas de la autora Yolanda Bedregal (2009).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: